Hace algunos años fuí a un partido de futbol con un amigo que le apasionaba el Derecho Romano, por lo que se llevó un libro bajo el brazo y en algunos momentos lo hojeaba mientras las porras gritaban por un gol fallido. Ahí comencé a entender el significado de alguien workoholico. Hoy en día parece que a veces la tecnología se ha vuelto una forma de esclavizarnos a las ocupaciones. La foto que verán en ésta entrada no es ficticia, no es para un cartel de compañía de celulares. Es un chavo argentino, que en medio de un descenso por una roca, sonó su celular y ahí mismo lo respondió. Ni cuenta se dió que lo estaba fotografiando. Su novia lo debe conocer bien. Ella continuó bajando a la alberca natural. Les comparto la escena.
lunes, 5 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Me parece increíble que se pierda el paisaje por una llamada, cómo quieres que la naturaleza se llene de ti si tú no te empapas de ella? con esta foto se aprende
besos ronroneados prrr ^_^
Publicar un comentario